Estimado Radio Iyambae:
El Pueblo de los Latinos en EEUU estamos en solidaridad con el Pueblo Noble de Santa Cruz. Que Viva Camba, Iyambae, y Santa Cruz.
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Guayaquil sigue los caminos de Santa Cruz, mientras Correa sigue los caminos de Chávez y Morales. Mientras la Junta Civica de Guayaquil rechaza las reformas tributarias de su Gobierno; Correo los acusa de querer construir una nación aparte. Similar proceso que nosotros vivimos. Mas… El alcalde de la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, Jaime Nebot, que apoya el desacato a un plan tributario del Gobierno, aseguró ayer que no es golpista, pero que tampoco rehuirá un enfrentamiento con el presidente Rafael Correa. “No soy golpista, pero si usted cree que democracia es aguantar, está totalmente equivocado”, dijo Nebot, figura de la oposición de derecha, a quien Correa acusa de querer construir una nación aparte. El jefe municipal volvió a cuestionar la iniciativa por la cual el Gobierno quiere gravar con impuestos graduales las herencias, las tierras improductivas, la fuga de capitales y ampliar la base al tributo a la renta. Según Nebot, “el proyecto trata de destruir las autonomías municipales para premiar a un Estado central que inveteradamente no ha funcionado”. La norma puede ser aprobada antes de fin de año por la Asamblea Constituyente, afín al Gobierno, que cumple la función legislativa tras disolver al Congreso. Nebot tenía previsto asistir ayer a una cita con otros alcaldes cerca de la localidad costera de Montecristi, sede de la Constituyente de mayoría oficialista, y marchar hacia el sitio de las deliberaciones con sus seguidores. “No queremos enfrentamientos, pero tampoco rehúyo enfrentarme”, señaló el dirigente, un día después de que Correa retara a la oposición ante miles de partidarios a medir fuerzas en torno a la reforma tributaria. Nebot insistió en que desconocerá la ley que apruebe la Asamblea de plenos poderes hasta tanto sea sometida a referendo junto con la nueva Constitución en 2008. “Esa norma no obliga a nadie, no hay ley que desobedecer, aquí no hay nada”, dijo el alcalde en un posición que respalda la Cámara de Comercio de Guayaquil. También está contra la reforma el líder de derecha y ex candidato presidencial Álvaro Noboa, que convocó a otra marcha contra el proyecto del Gobierno que, según él, “de una manera velada implantará una Policía secreta para perseguir opositores acusándolos de evasión tributaria”. Fuente: AFP, Quito. |
EL FIN DE LA OLIGARQUÍA PACEÑA
La oligarquía paceña, la que inventó Bolivia, ha desaparecido. Es decir, ha sido derrotada. Derrotadísima.
Que quede claro. La Paz inventó Bolivia. La Bolivia del siglo XX, la contemporánea, es un invento interesantísimo de La Paz. Y para ser más específicos: es un invento de las elites mineras paceñas. Hoy, de esos inventores, de esa oligarquía tremenda y paceña, capaz de inventarse un país para sacar y vender minerales, no queda ni la sombra.
Porque esa elite, a veces brillante -y a veces no-, hoy es un montoncito de collas blancoides, acorralados y asustados en sus casas de la zona Sur.
Y el control de La Paz, el control del poder, el control de lo que queda de ese invento que fue la Bolivia del XX, está ahora en manos de El Alto.
Como en las leyendas clásicas, a La Paz y a sus elites, las derrotó uno de sus hijastros predilectos. El más feo, de cuantos pudo haber parido: El Alto.
La derrota era casi inevitable. El Alto y su elite son jóvenes. La Paz y la suya, viejas. El Alto, aunque contiene pobreza profunda, goza -sin embargo- de una burguesía comerciante y despierta. Y rica. E informal.
La Paz, por su lado, empobrecidísima. Y su vieja elite, soñolienta. Caduca. Tomadora de mal vino.
Esa elite paceña, otrora minera, exportadora, otrora funcionaria, ministerial, hoy se hunde en un provincianismo sin paliativo. Y su provincia es el barrio: las cuatro calles, los 3 cafés y el supermercado de la zona Sur y aledaños.
Las elites paceñas han terminado siendo provincianas de barrio. Sus vidas y sus perspectivas comienzan en el barrio y finalizan en el barrio. Por eso, ya no existe esa La Paz, cuya dimensión era el país: ese país que fue, precisamente, la más atrevida invención paceña.
El capitalismo -implacable- impone que la pobreza, te vuelve provinciano. Y a los paceños los ha vuelto: “tan bello nuestro Illimani”. E impone que la riqueza, en tres generaciones, te vuelve universal. Y hasta guapo.
El problema de La Paz y sus elites fue la quiebra de sus dos grandes ingresos: la gran minería y el estatismo.
Y ahora que el estatismo intenta recuperase con los precios de las materias primas, entonces, la noticia es que hay materias primas y hay buenos precios, pero lo que ya no hay es Estado.
Porque el Estado, o lo que había de Estado, se difuminó. Por ejemplo, se fue a las regiones. A los municipios. A los sindicatos. Se fue lejos de la elite paceña. Y lo que quedó de burocracia en La Paz, para más ironía, se lo llevó el MAS. Con lo cual, la elite paceña está aniquilada. No vale nada.
El Alto y sus elites son infinitamente comerciantes. Ejemplo mundial del capitalismo comerciante. El transporte en el mundo andino -que desde hace siglos es mundo de puro comercio- pertenece al El Alto. El Alto es puerto: da al Pacífico. Nada menos. Y es puerto para el contrabando feroz y para la importación y exportación formal. Puerto para Santa Cruz, por ejemplo. El Alto es una potentísima y muy abierta economía negra. Sería el delirio de los clásicos liberales.
Y la feria de El alto. La gran feria de El Alto. Feria que dicen, tiene en torno a 350 hectáreas de puestos de venta. Feria, donde contra todo pronóstico, la gente no engaña a la gente. Porque es feria con códigos propios que se cumplen a rajatabla.
Los alteños en su feria son unos caballeros ingleses. Cumplen su palabra porque quieren que al día siguiente los clientes sigan viniendo. Por cierto, los caballeros hispánicos cumplen la suya para honrar a sus muertos y a sus apellidos. Los de El Alto y los británicos, para seguir vendiendo.
En esa Feria, cuatro metros cuadrados cuestan 250 USD y se usan para poner un kiosco por dos días a la semana. El kiosco, a veces, no ofrece nada a la venta -pone de muestra calcetines militares usados, por ejemplo-, pero lo importante para el propietario es tenerlo, poseer el kiosco. Si tienes kiosco, podrás utilizarlo cuando haya algo que vender. Tengo kiosco, luego existo.
La feria de El alto -”la 16 de julio” se llama- vende desde periódicos con números del mes pasado hasta Mercedes Benz y otros coches que la vieja elite paceña ya no puede comprar. Vende lagartos vivitos y coleando, vende mapas militares en japonés. Ofrece pescado frito, niños en adopción, medicinas para evitar el mal aliento y las ventosidades (así, literalmente, se anuncian estas ofertas medicinales desde un megáfono a toda voz); ofrece trenzas postizas de chola rubia y en fin; ofrece todo lo que la imaginación alcance.
El Alto (y sus elites), maravilloso, truculento, fiera. La Paz (y sus elites), cansada, coja, pobre, pueblerina.
Sobre todo pobre. Y claro, lo más importante y lo más paceño: La Paz solemne. Sus elites solemnes. A La Paz le queda la solemnidad. Es pobre y solemne como ella sola. Porque el boliviano solemne es paceño de necesidad. Y mientras el paceño de elite, mestizo solemne, busca pegas que el MAS ya no le da ; el alteño, mestizo avispado, se limita a ganar dinero.
¿Cómo no iba a ganar El Alto a La Paz? ¿Cómo no iban a sustituir las elites alteñas a las paceñas?
El Alto en 20 años pasó de ser la barriada más inhóspita de Bolivia a ser una de las ciudades con el metro cuadrado más caro del país. Es el caso de esa zona alteña llamada La Ceja. En menos de una generación esa barriada creció y hasta se montó en una identidad: El Alto, en identidad, es mezcla de lo indio con lo urbano. Y funciona.
En menos de una generación, El Alto tuvo éxito vendiendo de todo, sufriendo la seca y la meca, muriendo y matando, no pagando impuestos (como en toda sociedad salvajemente capitalista, en El Alto, la palabra “impuesto” es pecado).
Y si todo eso ocurre en menos de una generación, ¿saben qué es lo próximo? Lo próximo es que esa comunidad quiera el poder. Y si puede, lo lógico es que lo tome.
Érase una vez una barriada que tomó el poder en Bolivia. Y érase la misma vez, que La Paz y su elite lo perdió.
Ahora, el poder económico, social y político del Altiplano, lo tiene El Alto. No digo el poder de Bolivia entera, porque Santa Cruz es lo que es; es el otro poder.
A ver ¿No era que el poder -gracias a la economía- tendría que haber salido de La Paz y haber venido íntegro a Santa Cruz? Era. Pero no lo fue. Porque el poder del occidente boliviano, el poder político colla, hoy por hoy, lo ha tomado El Alto. Y lo ha tomado bien. A votos y a patadas. Como tiene que ser.
No hay que equivocarse. Los alteños no son unos indios martirizados y tristes al son de una quena. No estamos ante unos indígenas explotados, buscando el socialismo místico y la reivindicación telúrica de la raza y de la montaña. Ni siquiera son nacionalistas. Esos son inventos de los políticos y sobre todo, de los politólogos. Paceños, por cierto.
Los alteños son tipos y tipas super racionales. Y lo de los ritos, los humos mágicos, la hoja de coca para leer la suerte, la llamita muerta con el cuello torcido, las piedras porno y el gran sexo que practican, el Dios sol y las ideologías del XIX y del XX como el nacionalismo, son detalles decorativos en el hombre de El Alto.
Porque en realidad, realidad, los alteños son los primeros collas en llegar al siglo XXI. En abandonar el siglo XX, tan paceño y modernizador.
Y desde esta su posmodernidad, los alteños, no están para pasarse la vida en folklore y pachangas emotivas, están para comprar y vender. Están aptos para los retos del presente y del futuro.
La verdad es que a primera vista, el modo de organizarse de los alteños es medio arcaico: el sindicato. Pero los objetivos de sus sindicatos, son auténticamente posmodernos. Sus modos de organizarse son el sindicato vecinal y el sindicato de servicios.
El sindicato vecinal son las famosas juntas, cuyo principal objetivo es cuidar la propiedad urbana: evitar impuestos y a la vez, apreciar la propiedad con servicios, losetas, seguridad y todo eso que se le puede sacar a la política. Y el sindicato de servicios -comerciantes y transportistas- da organización a auténticos imperios económicos.
Los alteños son como los chinos. Milenarios, con dioses hasta por los codos, llenos de rituales y bailes folklóricos aburridísimos y reiterativos. Pero eso es para la diversión y la estética. Para el domingo.
Porque a la hora de la plata, los alteños son como los californianos. Unas fieras capitalistas. O más claro: los alteños son unos tipos que quieren progresar y que para eso, le echan de lo lindo -y con gran éxito- al capitalismo comercial.
¿Y el Estado? ¿Qué hacen los alteños, esos posmodernos, con el Estado que es una cosa tan moderna? ¿Qué Estado? La propia existencia de El Alto es la negación del Estado en Bolivia. La Paz y sus elites eran el Estado boliviano. El Alto es la superación de La Paz. Y del Estado andino.
El Alto es el caos convertido en poder, en comercio y negando siempre al Estado. Por eso, El Alto se pasa por donde mejor le place al mundo de lo político y a sus instituciones.
De verdad: los alteños son como los auténticos liberales. O sea, con el Estado -o mejor con lo político- se divierten y de vez en cuando, muestran los dientes. Derrocan uno que otro gobernante y ponen sobre la mesa su listado largo de necesidades: calles, carreteras, hospitales, agua, escuelas, putas en redención, anulación de impuestos y todo eso.
Los alteños son unos tipos serios: no están para la política. La política se la encargan a los políticos. Hasta hace poco se la encargaban con entusiasmo a Goni, Banzer, Palenque & Cia. Hoy se la encargan a los cocalieris.
Y en eso, el MAS debe tenerlo claro. El MAS es un inquilino circunstancial del poder. Y el poder es de El Alto.
El MAS es un alojado que por hoy es bienvenido en la casa del El Alto. Y por eso, los masistas nunca deben olvidar que todo alojado es como el pescado, huele al tercer día.
El MAS estará en Palacio hasta que su aliado físico y capitalista que es El Alto, lo decida. Ni todo el ejército venezolano sostiene el Palacio si El Alto se opone.
¿El MAS pensaba que la caída de las elites paceñas era obra del MAS? Por favor. La caída de esas elites es obra de la pobreza y el empujón no lo da el MAS, lo da El Alto: la nueva elite del altiplano.
Hoy el panorama es claro. Se acabó La Paz y sus elites monopolizando el poder con celo de loba parida. Se acabó el siglo de La Paz. Se acabó el estaño. Se acabó el poder paceño: primero se acabaron los patiños, esos. Y luego, se acabó la COMIBOL, las pegas y todo eso otro.
El último pataleo paceño y blanco fue Goni. La caída de Goni no sólo representa el fin político de La Paz. Goni, el último minero, representa el fin económico de aquella vieja elite minera y paceña, elite que desde la minería privada o la estatal, inventó la Bolivia del XX.
¿Y Mesa? Mesa nada. Ya con Mesa, la elite paceña era lo que es: nada. Nada en TV.
¿Y no existe hoy en día una elite paceña, blancona, tendiendo puentes con El Alto? Cómo no.
Si algo aprendieron las elites paceñas, de izquierdas y de derechas, fue cómo hacer política. Y ahora, esa izquierda blaquillosa no iba a dejar pasar la ocasión. Existe esa izquierda paceña jugando al indigenismo. Y haciéndole venias al nuevo poder que es El Alto y su inquilino el MAS.
El problema es que El Alto y el MAS no necesita a la tal izquierda blanquecina. Es decir. La izquierda blanca y colla “está lista”. Está acabada. Es innecesaria. Prescindible. Es más, resulta molesta, para El Alto.
¿Qué le queda entonces a esta elite blanca e izquierdosa de La Paz? Varias opciones. Una, hacer sala de espera en el despacho de Choquewanca o de uno de esos. Ni se sabe para qué . Otra, ir a la Higera cada octubre. Otra, que los cubanos les inviten a una recepción. Que el vicepresidente les de una consultoría. Abrir una fundación para algo de derechos humanos. O de ecología. Estudiar antropología y decir frases en algún dialecto u idioma de aquellos tan exóticos.
En suma, el poder colla lo tiene El Alto y no necesita a nadie. Sus condiciones geopolíticas, sus energías generacionales, su capacidad capitalista, su arrojo y organización para la toma física del poder en la plaza murillo y todo eso, le ha dado el poder.
Por eso, Bolivia o lo que queda de ella, es en este momento, la relación de poder entre dos fuerzas: El Alto por un lado y Santa Cruz por otro.
Que Bolivia -ese invento de las derrotadas elites paceñas- siga existiendo, depende de cómo se lleven estas dos fuerzas.
Y si ya no está el inventor ¿puede el invento seguir adelante? ¿Quieren y pueden El Alto y Santa Cruz seguir cargando con Bolivia? Habrá que ver.
Por lo pronto, el MAS y sus cosas -nacionalizaciones, spots, constituyentes, venezolanos y todo eso- está atrapado entre El Alto y Santa Cruz.
Si el MAS cree que tiene proyecto propio, se equivoca. El Alto es El Alto con o sin el MAS. Y ni qué decir de Santa Cruz, donde el MAS ha terminado siendo una anécdota.
Por eso no deja de ser absurda e ingenua la aspiración del MAS de resucitar el viejo proyecto paceño -el nacionalismo centralista, estatista y todo eso- tan típico del 52. O sea, tan típico de unas elites paceñas.
Lo curioso: el MAS acaba siendo la única esperanza de reconstruir, de restaurar, el antiguo régimen; restaurar el estatismo fundado por las elites paceñas. Claro, la verdad es que ningún masista inteligente se toma esa resurrección -esa restauración- en serio. El único era Soliz Rada. Por eso lo botaron.
Por su parte, la vieja elite blanca y paceña también tiene oficio: limpiar sus viejos volvos, hablar en voz baja en su mal español (es un español bastante aimarizado), aburrirnos con las historias sobre sus abuelos (sus abuelos eran la cholada de finales del XIX que desplazó a los apellidos chuquisaqueños) y mostrarnos sus oscuros cuadros -tan fuera del circuito universal de la estética- colgando de sus paredes en la zona Sur.
Además, esa elite ya puede desechar sus corbatas (por lo general, corbatas de poliéster, porque madre mía, qué elite tan mal vestida, mal comida y mal bebida).
La otra tarea histórica que tiene la vieja elite paceña es casar -sin demora- a sus hijas con alteños o con cruceños. Lo primero, les permitirá permanecer en el Altiplano por derecho propio. Lo segundo, entrar al “Cantri”.
Finalmente, la labor esencial de la caduca elite paceña de aquí en adelante, será rogar. Rogar para que sus captores, los alteños, no amanezcan de mal humor y por cualquier motivo, bajen un día a sacarles la entretela .
Frivolidades aparte, lo cierto es lo siguiente: ¿tiene algún interés El Alto o Santa Cruz en sostener el invento de la oligarquía paceña derrotada? Es decir, qué interés tiene El Alto y Santa Cruz en sostener Bolivia? Y por eso: el fin de la oligarquía paceña, ¿es el fin de Bolivia tal y como la conocimos en los 100 últimos años? Quizá.
Marcelo Castedo
Ser separatista no es delito.
Ismael Muñoz García
Un diccionario común dice lo siguiente o algo parecido: “Separatista. El que quiere separarse de un Estado, una religión, etc.” y “Separatismo. Tendencia de los habitantes de un territorio a separar éste del Estado del cual forma parte”. En otras palabras, el separatismo es una solución natural cuando los territorios que componen un Estado no tienen intereses comunes, sino más bien contrapuestos. De manera que no pueden convivir pacíficamente ni recorrer juntos un camino que conduzca a la felicidad de sus pueblos respectivos.
En mi libro ¿Independencia o Autonomía? La disyuntiva de Santa Cruz (Editorial El País, 2005), se encuentra el artículo Ser autonomista no es delito publicado el 27 de febrero de 2001 en EL DEBER. Como escribí allí y repito aquí, si uno es separatista, nacionalista camba, independentista, anexionista, secesionista, internacionalista, apátrida, autonomista, federalista, aislacionista, ácrata monárquico, Bolivianófilo o cualquier otra tendencia que pueda ser defendida en el campo de las ideas, nadie puede alegar que esté cometiendo un delito por sostener una opinión. La democracia se fortalece con las disidencias, con la confrontación de ideas en que brille el deseo de procurar una vida mejor al pueblo.
En cambio, el patriotismo se debilita cuando una etnia o una región mantienen sometida por la fuerza a otra u otras, como ha venido ocurriendo en Bolivia.
La idea de que Bolivia desaparecerá si se divide es absolutamente absurda, pues esto no se logrará ni con una docena de bombas atómicas. Lo que sí sucedería es que este país híbrido se transformaría en dos, o quizás más países homogéneos. Los centralistas bolivianos no deben engatusar al pueblo ignorante: los países no se pueden ‘destruir’, sólo se transforman.
Con cierta frecuencia se oye voces de ‘expertos matrimoniales’ tratando el ‘problema’ del divorcio. ¡Pare el coche!, digo yo: el problema es el mal matrimonio, el divorcio es una solución. Hablando de Bolivia y de países híbridos y mal avenidos, hay que actuar como Checoslovaquia, Estado cuyos habitantes dieron un excelente ejemplo de comportamiento racional al separarse civilizadamente el 1 de enero 1993, sin que se haya producido salvajes agresiones verbales y escritas como las que se informa todos los días en los medios de comunicación de masas y, principalmente, vía Internet contra Santa Cruz y su posición autonomista. Sin matar, apalear, apedrear ni poner preso a nadie, la República Checa y la República Eslovaca son ahora países independientes y amigos como en el futuro lo podrán ser las repúblicas de Bolivia y Cambalandia.
Por último, los criollos cruceños (llamados cambas) siempre han sido una minoría nacional oprimida, aunque su territorio histórico abarca más o menos el 70 por ciento de la superficie actual del Estado boliviano.
A la vista de todo el mundo el andinocentrismo ideológico, apoyado por el aparato estatal, ha ejercido un abusivo colonialismo interno y está creando día a día un conflicto racial donde nunca antes lo hubo.
En estas condiciones y antes de que la sangre llegue al río, ¿no sería mejor separarnos como amigos para que cada nación maneje sus propios recursos y solucione sus propios problemas? Después de todo es mejor un buen divorcio que un mal matrimonio.
Desde el 22 de enero del año pasado los bolivianos hemos escuchado hasta el cansancio sobre los famosos originarios, es decir, quienes tienen en sus manos el manejo del país, llenan la boca diciendo que esta patria es de los originarios, que solo ellos tienen todos los derechos, que hay de 514 años de injusticia, de coloniaje, de sometimiento.
En este país, al parecer los mestizos, que descendemos de originarios y españoles, no tenemos derechos, es más dicen que somos intrusos.
A quienes mantienen esos conceptos, hay que aclararles muchas cosas:
1. Los famosos originarios, cuando llegaron los españoles, se entregaron sin pelear, dieron oro a los conquistadores y les permitieron tomar a las vírgenes del sol y las ñustas, fruto de esa violación aparecimos los mestizos.
2. Los originarios se sometieron a los españoles y hasta les pagaron mita.
3. El único originario que se levantó fue José Gabriel Condorcanqui alias Tupac Katari que cercó La Paz con la intención de terminar con españoles y mestizos.
4. Los que se levantaron en armas contra los españoles fueron todos mestizos como Ballivián, Lanza, Padilla, Méndez, Azurduy, Mercado, Warnes, Baca, Murillo, Sagárnaga, Jaén, Bueno, Catacora, Camargo, Barba, Santa Cruz y muchos otros, ¿dónde estaban los originarios?.
5. Entonces quienes libertaron este país fueron mestizos que derrotaron a los españoles y por lo tanto son los verdaderos dueños del mismo, pero ahora se les niegan derechos.
6. Porqué, en las páginas de historia, no figuran como luchadores por la independencia los Quispe, Mamani, Huanca, Choquehuanca, Tintaya, Villca, Larico, Poquiviquí, Putaré, Poñé, Bailaba, Poiquí y todos los demás originarios.
7. Eso sí figuran los mestizos de apellidos como Morales, Ramírez, Novillo, Patzi, Avalos, De la Cruz y otros que se dicen originarios pero tienen apellidos españoles.
El mismo Presidente Evo Morales Ayma, no es indígena, su apellido paterno Morales es sevillano y el materno Ayma, es catalán, es decir no es descendiente de los incas ni por árbol genealógico, ni por sangre.
Este gobierno quiere manejar el país mirando por el espejo retrovisor, no tiene visión de futuro, está originando el racismo, el apartheid a la más alta moda hitleriana, con un Presidente que siendo mestizo se miente y se dice originario.
Un gobierno que menosprecia a los mestizos, raza que puso el pecho a las balas realistas en la guerra de la Independencia mientras los famosos originarios no sabe donde estaban.
Finalmente se nos enseñó en la escuela que los fundadores del imperio incaico Manco Cápac y Mama Ocllo vinieron del sol, entonces los que se dicen dueños de esta tierra provienen del sol y son originarios de ese astro, por lo tanto deben reclamar tierras en el sol, que es donde les corresponde. Por José Manuel Pando Laguna
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Movimiento Nación Camba de Liberación.
CONSIDERAMOS:
QUE: La Asamblea Constituyente, habiéndose convertido en un proceso anarquizante producto de presiones demagógicas y callejeras, carece de legitimidad, ya que nuestra Nación no forma parte de ella. Por lo tanto, esta NO ES NI SERÁ el escenario adecuado para liberarnos de nuestra humillante condición de “colonia” donde se nos quiere imponer falsas autonomías colgadas de las burocráticas parasitarias del Estado, los fundamentalismos étnicos, las oligarquías metropolitanas y la cultura del anti-desarrollo, y que, en conjunto, se proponen la destrucción total de nuestra nacionalidad primordial: La Nación Camba
QUE: La ratificación dogmática de un Estado Unitario, perverso y ratero, no es parte de nuestra visión de país, ya que en sustitución del colonialismo español, las oligarquías minero-céntricas nos impusieron un modelo NEO-COLONIAL de carácter republicano, desde el momento que nuestro pueblo-nación, después haber proclamado su propia independencia nacional el 14 de febrero de 1825, fue ANEXADO y por la fuerza, al Alto Perú (luego República de Bolívar) el 6 de agosto del mismo año.
QUE: Como resultado del Referéndum Autonómico del 2 de julio del 2006, el territorio de esta pseudo-república ha quedado dividido claramente en dos parcelas políticas, étnicas y culturalmente y antagónicas; la primera, conformada por una sociedad andina que se aferra a su pasado pre-colombino, y segunda: la sociedad Camba que busca su inserción en las sociedades progresistas del siglo XXI. Por lo, tanto somos dos mundos –pero incompatibles.
QUE: la única forma de mantener la paz social, eliminar la xenofobia y el racismo estatal y buscar los equilibrios posibles y así evitar las confrontaciones étnicas-culturales, políticas y sociales entre las múltiples nacionalidades que la habitan, es derrotando el colonialismo interno y sus métodos perversos de dominación.
Es por ello, QUE, de conformidad con nuestra Tesis Política de Septiembre del 2003 y el pronunciamiento de Diciembre del 2006;
PROPONEMOS:
PUNTO 1.- La creación de un ESTADO CONFEDERAL.
Esta Confederación sería el resultado de un “pacto” entre dos o más Estados o regiones soberanas -libremente asociadas, aplicando el principio de Autodeterminación.
PUNTO 2.- Cada una de estas unidades geográficas se dotaría de una CONSTITUCIÓN POLÍTICA de su PROPIO ESTADO.
Esta CONFEDERACIÓN Multinacional, establecerá de “mutuo acuerdo”, un SEGUNDO PACTO CONSTITUCIONAL que contenga solo aquellos aspectos que LES SON COMUNES a ser ratificado mediante un Referéndum vinculante, a ser realizado en cada una de las partes.
PUNTO 3.- La Nación Camba o quienes se sumen a ella, asumiría un SISTEMA FEDERAL DE GOBIERNO, a fin de administrar eficientemente sus intereses, promover y consolidar las autonomías Provinciales, Municipales e Indígenas, como partes de este proyecto republicano, popular, igualitario y democrático.
PUNTO 4.- Promover la conformación de una COMISIÓN DE ALTO NIVEL de carácter policlasista, multiétnico y pluriregional e ideológico, para que, en el plazo máximo de un año, promueva este proyecto y prepare las bases para la realización del REFERÉNDUM correspondiente, sustentado en nuestro DERECHO DE LIBRE DETERMINACIÓN, bajo la supervisión de la OEA , ONU y otros observadores internacionales.
SC/10/Oct/07
¡PATRIA CAMBA……O MUERTE!